viernes, 10 de julio de 2009

Chatarras

Los cómics de Transformers no es que destacaran precisamente por la brillantez y originalidad de sus argumentos, seamos sinceros eran 24 paginas de robots gigantes dándose guantazos y transformándose en armas para darse guantazos mas fuertes. Seguía la colección más que nada porque al ser de la generación Mazinguer uno siente debilidad por los robots gigantes que se dan guantazos.



Sin embargo en los números 25 y 26 por primera vez aparecen unos enemigos bastante peligrosos para cualquier Robot gigante, las chatarras. Bueno, ya se que el nombre no es de los que infunden el terror en el corazón de lo criminales, pero en el de los Transformers…

En la primera pagina vemos como una nave espacial se estrella en un desierto, del cráter abierto por el impacto intenta escapar un robot semidestrozado, aunque no lo consigue un tornillo se desprende de su maltrecho brazo.


Hacia allí para investigar el accidente se dirigen los Autobots Goldbug (Bumblebee se cambio la cabeza y el nombre durante algunos números para ir en plan mas molón) y Blaster. Al llegar descubren que la nave era un carguero enemigo y empiezan las tortas con tres soldados Decepticon que ya se han presentado para intentar recuperar su carga, en la refriega todos se precipitan al cráter donde pequeños restos de la nave empiezan a clavárseles en la chapa. Aquí es donde empiezan los problemas para los Autobots.

El piloto de la nave les cuenta como al pasar por una nube de lo que creía que era polvo espacial fue infectado por las chatarras, mini robots que se transforman en tuercas y tornillos para pasar desapercibidos hasta que “pican” a algún Transformer.


Una vez infectado, las chatarras se auto replican hasta devorar completamente al individuo. Cuando Goldbug escapa para buscar ayuda es infectado también por la chatarra que cae del transportista al principio de la historia.


La única cura es un extraño compuesto químico, que por desgracia tras años de guerra ha sido olvidado. Por suerte para ellos en la tierra ese producto mata plagas es bastante abundante… Se trata del agua.
Curioso eso de que el agua sea un líquido desconocido en Cibertron (planeta natal de los Transformers) sobre todo cuando en el primer numero Bumblebee asegura que a sus palancas “les encanta nadar”.


Así era Transformers, una serie donde continuidad y muerte
eran palabras prohibidas.

Pero que caray, salían robots gigantes dándose guantazos.